Dominio público y copyright

(Música libre de derechos)

Música libre de derechos

Los derechos de copyright de una composición musical persisten hasta 70 años después de la muerte del compositor. A partir de esta fecha la obra pasa a pertenecer al "Dominio Público", es decir, pasa a pertenecer a la gente, a todos y a nadie en particular. 

Es por esta razón que nadie puede exigir el pago de derechos de autor por usar la música de Mozart, Vivaldi, Bethoven o Tchaikovsky, o por obras de autores más modernos que ya hayan superado dichos 70 años "post mortem" (por ejem; en el caso de algunas obras de George Gershwin, Gardel...).

¿Significa esto que cualquier persona pueda coger una obra de Mozart de un CD y utilizarla en su vídeo? NO!

¿Por qué una compañía como freeaudiolibrary  puede pedir dinero por licenciar una obra de Beethoven si es de Dominio Público?

La clave es la GRABACIÓN.

Existen 2 derechos inherentes a cualquier grabación sonora: El derecho del autor de la composición, y el derecho del autor de la grabación. Y es aquí donde llegamos al quid de la cuestión. Nadie tiene los derechos de autor de una canción en el dominio público, sin embargo, cualquiera que decida invertir dinero y tiempo en interpretar dicha obra y grabarla en un soporte, tendrá derechos de sincronización y reproducción sobre dicha grabación, así como los músicos que interpreten dicha obra, el arreglista que haya hecho la adaptación, y en algunos países incluso hasta el ingeniero que haya mezclado dicha grabación de la obra.

Por eso se venden estas música como libre de derechos de autor, pero en realidad es libre de derechos de sincronización y reproducción.

La posibilidad de cobrar derechos sobre la grabación de temas en el dominio público, es lo que hace que las compañías discográficas inviertan dinero en la producción de discos de música clásica para explotar comercialmente, así como a compañías como freeaudiolibrary ganar dinero vendiendo licencias para usar dichas grabaciones en proyectos audiovisuales.

Actualmente en la mayor parte del mundo los derechos sobre la grabación caducan a los 50 años. Sin embargo, en zonas como la Unión Europea se están tramitando leyes para en breve aumentar dicho periodo de protección hasta los 70 años, como en el caso de los derechos de autor. No obstante y a pesar de su caducidad a los 50 años, los derechos sobre la grabación pueden ser fácilmente renovados, y de hecho es norma en el sector discográfico hacerlo, por ejemplo; reeditando el soporte original masterizado. Al tratarse de un nuevo soporte y una nueva grabación "remasterizada" los derechos sobre la grabación vuelven a contar desde cero.

Resumiendo: Antes de utilizar una pieza clásica de cualquier procedencia, averigua quien es el propietario de la grabación antes de insertarla en tu vídeo o proyecto audiovisual, y consiga una licencia legal para utilizarla que te evite problemas y sustos innecesarios en el futuro.

Mediante su licencia de uso garantiza que todas sus obras, incluso las de música clásica son libre de derechos de autor y de interpretación, y lo que dá es el derecho de utilización, sincronización y reproducción de todas sus músicas.

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